A dos meses de mayo (I)


El próximo jueves será un día grande para los miembros del Comité Ejecutivo de la Junta de Hermandades. Al final, Ana Oramas pregonará la Semana Santa de La Laguna, después de un intento fallido en la edición de 2009. Fue de las que hacen historia la pelotera que se armó cuando el “no-pregón”, y, aunque la JHC contó su versión, nunca se acabó de saber del todo lo que pasó… Sea como fuere, no era lo más conveniente que Oramas, siendo alcaldesa, tuviera ese honor, pues una tradición religiosa como nuestra Semana Santa debe alejarse de la política, y aquella idea suponía que se diera un maridaje a todas luces extraño. Pero si aquello era un sinsentido, lo de ahora, a menos de dos meses de la cita con las urnas, lo es más. No tocaba, sencillamente. Y no por Oramas, que es la menos culpa que tiene de lo sucedido hace dos años y medio y de lo de ahora, sino por el contexto. La que fuese alcaldesa de La Laguna y hoy diputada y figura destacada de Coalición Canaria -con lo que eso significa…- disertará sobre la Semana Santa lagunera en la previa de la campaña. ¿Consideraban que hizo un bien por esta tradición y querían que leyera el pregón? Podía haber sido la elegida el próximo año, alejados de la vorágine electoral, o, mejor todavía, dentro de dos décadas, retirada de la política. Pero no, tenía que ser cuando era alcaldesa o ahora, por lo visto. No es elegante. La Semana Santa está para pregonarla de otra manera.