A dos meses de mayo (II)


El que era en 2008 el equipo directivo de la Junta de Hermandades trató de justificar el pregón de Ana Oramas diciendo que Pedro Zerolo, concejal socialista en el Ayuntamiento de Madrid, había pregonado, poco tiempo atrás, en La Gomera. Efectivamente, el lagunero había abierto las Fiestas Lustrales; ahora bien, no se quiso explicar -como era costumbre- la otra parte de la historia: organizaba el consistorio villero y gobernaba Ángel Luis Castilla (PSOE). Esto es, se estila, aunque tampoco parece lo más correcto, que los políticos en activo ensalcen las bondades de una celebración cuando su partido organiza o cuando la decisión corre de parte de asociaciones vecinales o comisiones de fiestas afines. Sin embargo, ni eso ni las excepciones que puede aportar la casuística son, en modo alguno, justificaciones para que un colectivo apolítico tome decisiones de esta naturaleza. La Semana Santa, aunque huelga decirlo, está por encima de las deferencias que otros puedan tener con los políticos, mientras que las excepciones no son para darse a menos de dos meses de la cita con las urnas y a quien nunca tuvo una gran relación con el mundo cofrade. Oramas podía haber sido una buena pregonera, pero no ahora.