El “estilo lagunero” ¿en peligro de extinción?

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Es destacable, por la difusión mediática que está teniendo, el fenómeno “costalero” en nuestra Ciudad. Sin embargo, este fenómeno no es una novedad ya que hace algunos años que viene empleándose esta forma de llevar los tronos en la Semana Santa de La Cuesta y en la de La Laguna. No obstante, hemos observado desde hace unos tres años, una creciente campaña mediática destinada a enaltecer esta forma de llevar un “paso procesional”. Periódicos impresos y digitales, televisiones… han dedicado páginas y reportajes a este hecho. Al mismo tiempo, se han organizado conferencias, charlas y cursos específicamente orientados a este fenómeno.

Uno de estos cursos ha sido el que ha organizado recientemente la Hermandad del Rosario, con el fin de enseñar diversas técnicas a los que formarán parte de la nueva cuadrilla que llevará procesionalmente la imagen del Resucitado en la próxima Semana Santa. Este curso (como todo lo relacionado con el mundo del costal) ha tenido una gran difusión destacando entre otros el seguimiento mediático que le ha proporcionado un conocido periódico digital lagunero. Dicho periódico digital está dirigido por un también conocido investigador de temas históricos, el cual se ha caracterizado en sus trabajos por resaltar nuestras costumbres y tradiciones, así como reclamar acertadamente algunas ya perdidas o en vías de perderse. Sin embargo, nuestra sorpresa es mayúscula cuando alguien tan apegado a las tradiciones y costumbres de nuestra tierra sale por los siguientes derroteros:

 

“Durante tres días, este elenco de capataces y costaleros se ha convertido en Tenerife en el mejor embajador de La Semana Santa de Córdoba. Además, el éxito ha sido total,  pues es la primeras vez que un curso o jornadas de este tipo es seguido por más de ochenta personas, que garantizan, al menos, dos cuadrillas de costaleros y que seguro se multiplicarán con el tiempo, para dar un paso de gigante a la Semana Santa de La Laguna.

 

La Semana Santa de una Laguna, con sus calles peatonales, rectas y llanas que, sin duda, sabrán recibir la Semana Santa del futuro, llenas de visitantes y, además, generadora de riqueza en la Ciudad, una riqueza convertida en puestos de trabajo. Es la hora del gran “paso” de La Semana Santa Lagunera.”  (La Laguna Ahora, 21/02/2011)

 

¿Qué queremos decir con esto? ¿que el futuro de la Semana Santa de La Laguna se concibe únicamente con pasos llevados por costaleros? ¿que para atraer a los visitantes es necesario “andaluzar” nuestra Semana Santa? ¿o simplemente que nuestro “estilo lagunero” no es válido como cualquier otro?

Son muchos interrogantes los que nos planteamos. Sin embargo es lo que deducimos al leer las anteriores líneas. Ya no podremos meditar en la contemplación de un paso de Semana Santa sin ser interrumpidos por los gritos del capataz o el costalero de turno. Ya no podremos sumergirnos en ese ambiente espiritual de nuestras procesiones, roto por esos absurdos aplausos tras cada levantada de un paso… Y es que, casi sin darnos cuenta, se va expandiendo esta semilla por nuestras procesiones y hermandades. ¿Por qué renegamos de nuestro propio estilo? ¿No es más grato enseñar a los que nos visitan una Semana Santa propia, peculiar y no una mala copia de otras?

La Semana Santa de La Laguna tiene historia. Una historia ligada a la propia existencia de la Ciudad. Nuestra Semana Santa tiene un estilo propio, que se ha definido a lo largo del tiempo una vez asimiladas las fuentes de las que ha bebido, al igual que nuestra propia cultura. Sin duda, la esencia de la Semana Santa de La Laguna es algo que hay que saber captar. Algunos la captan desde niños y otros algo más tarde. Pero hay algunos que aún no la han captado, que no se han impregnado de su ambiente recoleto, que no han vivido el silencio de sus calles y de sus gentes al paso de una imagen, que no les ha embargado la emoción al escuchar una marcha fúnebre o el simple doblar de las campanas.

Muchos no saben realmente lo que es la Semana Santa de La Laguna. Es más, la ven caduca, tradicional y anclada en el pasado. Nada más lejos. La Semana Santa revive cada año en primavera con la predisposición y el ánimo que le queramos dar.