Hospital de Nuestra Señora de los Dolores


El Hospital de Nuestra Señora de Los Dolores, fundado en 1515, es heredero de otra función anterior llamada Hospital de Nuestra Señora de la Antigua. 

Al terminar la conquista de la isla, el Adelantado, había tratado de fundar un hospital en la recién creada villa con el título de Espíritu Santo, pero nunca se llevó a cabo. 

Será Martín de Jerez el verdadero inspirador y fundador de este hospital. Trasladado a Roma en 1514, regresó con una bula de León X de ese mismo año, según la cual le autorizaba a fundar en La Laguna un hospital con la advocación de Nuestra Señora de Los Dolores, además se le concedían algunas indulgencias y la agregación de los dos hospitales ya existentes, el de la Antigua y el de San Sebastián. 

De regreso a La Laguna, puso en marcha el hospital en su propia casa, mientras comenzaba la fábrica del nuevo edificio. Este se recogía a modo de obra pía, a cargo del vecindario, administrándose por la Cofradía de la Misericordia. 

En los últimos años del siglo XVIII, el hospital y la iglesia fueron reedificados y reorganizados sobre nuevas bases. La colocación del Santísimo en la nueva iglesia se celebró el 25 de mayo de 1704. 

El Hospital de Dolores cayó en decadencia durante el siglo XIX, pues se perdieron sus bienes raíces y se malgastaron sus reservas. 

Hacia finales del mismo siglo, la situación económica mejoró y se saneo la administración gracias a la intervención de una Junta de Caridad de Señoras, que solicitó a las Siervas de María que se hicieran cargo de los enfermos. A partir de 1923, el servicio lo ha desempeñado la congregación de San Vicente de Paúl. 

Desde 1813 el Hospital de Dolores ha dependido administrativamente de la Diputación Provincial, sustituida después por el Cabildo Insular. 

El Hospital es un edificio de dos plantas que se encuentra en la esquina de la calle de San Agustín con Juan de Vera. De la fachada del Hospital destacamos dos marcos de ventanas, de cantería roja, que pertenecen a la primera construcción del edificio, es decir, a la del siglo XVI. 

Su interior es muy sencillo: un patio cuadrado a manera de claustro, rodeado por una galería baja abierta que soporta la galería alta, donde se instalan las habitaciones de los enfermos. 

La parte baja está dedicada a labores administrativas, menos por uno de sus lados, el izquierdo, que se comunica con la iglesia de la misma advocación, que también forma parte del conjunto.