Iglesia y ex-convento de Santo Domingo de Guzmán


El primer adelantado de La Laguna, don Alonso Fernández de Lugo, cede el trece de mayo de 1522 a la orden dominica la ermita de San Miguel, para que alrededor de ella, el Padre Mendoza creara un convento con el nombre de San Miguel de los Ángeles.

Transcurridos cinco años, el 15 de mayo de 1527, los religiosos se ven obligados a abandonar este lugar, que se destinaría a monasterio de monjas de la orden del Señor Santo Domingo, atendiendo a un acuerdo del antiguo Cabildo de 3 de junio de 1524.

Los monjes se trasladan a un nuevo solar que acababan de adquirir, en el cual existía ya otra ermita, la de la Concepción, en torno a la cual se irá desarrollando la nueva construcción conventual, que recibirá el nombre de Santo Domingo de la Concepción.

El nueve de diciembre de 1532, acuden los religiosos a la justicia ante la imposibilidad de concluir una obra tan ambiciosa. Como ayuda, el Ayuntamiento accede a donar ciento cincuenta fanegas de trigo anuales por el tiempo de ocho años, a cambio de que los dominicos ofertaran estudios de gramática, lógica y filosofía.

En 1612, el centro creció al crearse la cátedra de teología. Un año después, se convierte en colegio doméstico con el nombre de Santo Tomás, llegando a crear una biblioteca pública, cuya fábrica costó 40.000 reales.

Durante el siglo XVIII, el convento y colegio de Santo Domingo entra en rivalidades con los monjes agustinos, que habían conseguido una Universidad aprobada por el Pontífice. Un siglo después, con la llegada de la desamortización de los bienes eclesiásticos y la extinción de las órdenes religiosas, en 1841 el edificio es solicitado por el Ayuntamiento para alojar en él el Hospital de Dolores, hecho que nunca se llegaría a realizar.

Después de la exclaustración, se convierte en casa parroquial, en cárcel eclesiástica, y, de manera ocasional, en residencia episcopal. En 1877 fue transformado en Seminario Diocesano. Ya en el siglo XX, funcionará como Centro de Educación Para Adultos entre los años 1980 y 2000.

Desde finales del año 2002, sus dependencias acogen la sede de la Concejalía de Cultura y Patrimonio Histórico Artístico del Ayuntamiento de San Cristóbal de La Laguna.

Rodeado aún por restos del histórico muro almenado que delimitaba la antigua huerta del convento, en sus inmediaciones se conserva el magnífico ejemplar de drago responsable de que desde tiempos de la conquista se conociese a toda esta zona con el nombre de Finca del Drago.

Teniendo en cuenta la importancia que cobran los monjes dominicos en la cotidianidad lagunera, la primitiva ermita de la Concepción pronto se quedaría pequeña para la vida del convento, ya que este edificio se correspondería únicamente con el primer tramo de la actual nave lateral de la Iglesia de Santo Domingo. La fábrica del nuevo templo empezó por la nave principal y la portada, que muestran una mayor antigüedad. La espadaña, del siglo XVIII, forma ángulo con la Iglesia, descansando sobre la fachada del convento, hecho que denota la estrecha relación existente entre ambos inmuebles.

Las obras se prolongarán durante muchos años, originándose una nave lateral compuesta por la unión de las diferentes capillas que fueron apareciendo a lo largo de la historia de la Iglesia. Esta agregación de capillas es fácilmente reconocible desde el exterior, debido a que responden a alturas diferentes. De esta manera, la antigua ermita de la Concepción quedaba embutida dentro del nuevo templo, comunicándose con la nave principal mediante un arco, el primero y más bajo de todos.

El templo ha tenido dos funciones: Iglesia de los dominicos y Sagrario Catedral. Con la aparición del obispado en Tenerife, la antigua Iglesia de los Remedios pasó a ser Iglesia Catedral, resultando este templo insuficiente para albergar los cultos de la parroquia, al no contar con capilla independiente para tal fin. Las frecuentes disputas que se originaban por este motivo entre el Clero Parroquial y el Cabildo Catedral, son las responsables de que en 1847, mediante una bula pontificia, se traslade el Sagrario a la Iglesia de Santo Domingo.

Además de depender desde su fundación del convento dominico, la historia del templo se relaciona con el patrocinio de importantes familias laguneras, con el mecenazgo de personajes tales como Amaro Rodríguez Felipe, más conocido como el corsario Amaro Pargo, y con la actividad de diferentes cofradías, muchas de ellas creadas inmediatamente después de finalizada la conquista castellana de la isla.

La riqueza artística del interior del templo, hace que éste adquiera un valor añadido como contenedor de valiosos bienes muebles.

 En la actualidad, la Iglesia de Santo Domingo funciona como parroquia independiente y tiene por patrona a la Virgen del Rosario. Es Bien de Interés Cultural (BIC) con la Categoría de Monumento desde 1986.