Las lágrimas de San Pedro


“Y, volviéndose el Señor, dio una mirada a Pedro. Y Pedro se acordó de la palabra que el Señor le había dicho: Antes que cante el gallo, tres veces me negarás”. (Juan 13, 38)

 

En uno de los retablos del siglo XVIII de la parroquia de la Concepción, se puede admirar el conjunto escultórico compuesto por el Señor maniatado y San Pedro Penitente. Ambas esculturas son obras del imaginero orotavense Fernando Estévez, maestro en el arte de la gubia, quien las realizó hacia 1823; El Señor Preso, de estilo clasicista y San Pedro, también del mismo, aunque con reminiscencias barrocas. También conocido como «el Señor Preso» o «de los Grillos» (debido a los grilletes que luce Jesús en los tobillos).

Este conjunto es muy similar a su homónimo de la iglesia de El Salvador, en Santa Cruz de La Palma, y es lícito decir que guarda ciertas semejanzas estilísticas con Nuestro Padre Jesús de la Sentencia, de Ezequiel de León, el cual es un ferviente admirador de Fernando Estévez.

El rostro del Redentor mira, sereno, a su discípulo arrepentido. Pedro, con la cara envejecida y angustiada por haber negado a su maestro, expresa vivamente su súplica y arrepentimiento. Esta imagen contrasta con la serenidad del Cristo.