Llamemos a las cosas por su nombre

David Marrero Pérez

Llamamos a alguien que miente: mentiroso; a alguien que se atribuye algo que no le corresponde: usurpador; a los que lo avalan y lo permiten: despreciables y ruines; y a los que voluntariamente cierran los ojos a lo que sucede: cómplices.

El domingo pasado, se celebró en el atrio del Real Santuario del Santísimo Cristo de La Laguna, el Concierto de Apertura de las “XI Jornadas Días de Cofradías” de la Pontificia, Real y Venerable Esclavitud del Santísimo Cristo de La Laguna, a cargo de la Banda “la Fe” de La Laguna.

Como carta de presentación, esta banda presenta en todos los sitios donde actúa el siguiente curriculum:

La banda de música de La Laguna ha tomado su nombre de su antecesora, La Fe, fundada en 1906 y que constituyó el resultado de las iniciativas culturales y musicales de la ciudad desde fines del XIX. La Banda La Fe se disolvió en 1932, abriéndose luego otras etapas con distintas denominaciones y nuevos avatares, culminando en febrero de este año con la presentación de la actual formación, heredera de la tradición musical lagunera y que cuenta con alrededor de medio centenar de componentes.

No cabe en tan corto párrafo mayor cúmulo de falsedades. Y es que se intenta jugar con la inteligencia de las personas valiéndose de mentiras como estas para acreditarse ante los laguneros… y lo más triste es que lo consiguen. ¿Qué es lo que pasa entonces? ¿que los laguneros somos tontos? ¿que nos dejamos embaucar por cualquiera? ¿que somos unos ignorantes de nuestra propia historia? ¿o simplemente que miramos para otro lado?

Ya está bien. Basta de mentiras y de falsedades. Basta de poner una cara por delante y otra por detrás. Basta de premiar a una entidad que miente, que falsea la historia y que se beneficia a costa de otras.

Llamemos a las cosas por su nombre.

Esta nueva banda se fue gestando en el año 2007 en una maniobra de “divide y vencerás” orquestada por los responsables del Ayuntamiento y secundada por los abogados de los músicos y determinados músicos con afanes de poder, que se veían ya de gestores de una futura asociación privada, generosamente subvencionada, prometida desde el Consistorio. El conflicto iba por su cuarto año y las diferentes sentencias judiciales se iban resolviendo a favor de los músicos a pesar del enorme gasto en abogados externos por parte del Ayuntamiento. Sin embargo, llegados a 2007 pudo más en determinados músicos la promesa de poder y dinero que cualquier otra circunstancia. Así, es como nació la Asociación Banda “La Fe”.

Esta banda toma impunemente un nombre que no le pertenece: el de la antigua Banda “la Fe” de La Laguna (1891-ca. 1940). Su estrategia es clara: adjudicarse gratuitamente una historia y un pasado que no le corresponde. Pero es más, valiéndose de la extinción de la también antigua Banda Municipal (1906-2007), toma en su curriculum la fecha de 1906 como la de fundación de la antigua Banda “la Fe”, queriendo de esta forma confundir y volver a adjudicarse de un plumazo también la historia de la Banda Municipal de La Laguna, haciendo ver que fueron una misma banda con distintos nombres, cuando en realidad, fueron dos bandas diferentes que coexistieron muchos años en nuestra Ciudad.

Entonces, ¿en qué quedamos? ¿de quién son ustedes herederos: de la antigua “Fe” o de la Municipal? Yo les digo: ustedes no son herederos de nada. Nacieron ayer como asociación privada y de una forma mezquina y traidora. Y hoy siguen gozando de los favores del Ayuntamiento, siendo tratados como la “banda oficial” de La Laguna, en claro agravio con las demás bandas del municipio.

Habría mucho más que contar, pero siendo este un artículo para una web dedicada a la Semana Santa, me quedo en este punto. Eso sí, me disgusta ver como sigue recibiendo distinciones y palmadas en la espalda por parte de nuestras cofradías.