Pregón de la Semana Santa de La Laguna 2003

Néstor Ferrera Pardillo

Sr. Obispo, Sra. Alcaldesa, Sr. Consejero de Educación, Presidente de la Junta de Hermandades y Cofradías, Ediles del Ayuntamiento, Autoridades y representaciones de Organismos. Comunidad de Religiosas que nos acogéis esta noche en vuestro Convento Hermanas y hermanos de las diferentes Cofradías. Amigos laguneros que habéis respondido a esta convocatoria pregonera.

Cuando hace unas semanas Domingo Hernández Yanes, presidente de la Junta de Hermandades y Cofradías, me llamaba por teléfono a Madrid para comunicarme que habían decidido que fuese el Pregonero de la Semana Santa lagunera de este año puse la lógica resistencia porque creí en ese momento, y sigo creyéndolo ahora, que hay otras personas más cualificadas que lo pueden hacer con más altura que yo.

Domingo evocaba una vieja relación personal –durante los años del bachillerato fuimos compañeros de clase muy cerca de aquí en el viejo colegio Nava-La Salle- y me dijo que no me podía negar.

Al comentarme la relación de esta Semana Santa 2003 con el reciente fallecimiento de nuestro querido Hermano Ramón y con la efemérides del 50 aniversario de la Cofradía del Nazareno tan unida a los Hermanos de La Salle, aunque ambos hechos podrían justificar mi presencia esta noche como pregonero, aún me lo ponía más difícil.

En los últimos años he tenido que intervenir, sobre temas educativos, en organismo internacionales, en comparencias ante Parlamentos y en ambientes muy complejos, pero les confieso que esta intervención es de las más comprometidas.

Sé que ha sido un atrevimiento de mi parte aceptarlo pero el cariño hacia estas tierras de Aguere y el recuerdo vivo y profundo de mis vivencias en varios periodos de mi vida en La Laguna es lo que me han animado a desempeñar este papel. El vivir fuera de Canarias desde hace años no anula ese corazoncito lagunero que llevo dentro.

En mi intervención pregonera no voy a incidir en la historia con datos y nombres. Con un lenguaje sencillo y cercano intentaré compartir, desde la fe y la experiencia, la reflexión de lo que creo representa cada año la celebración de la Semana Santa y, en concreto, en la ciudad de San Cristóbal de La Laguna.

Cuando daba forma por escrito a esta intervención me venían viejos recuerdos de mi etapa de adolescente.

El más significativo es cuando evoqué mi primera procesión de la madrugada. Creo que fue de las primeras veces que mis padres me dieron la llave de casa con lo que esto representa cuando tienes 12 años.

Tres de la mañana… subida desde el Barrio Nuevo en una madrugada, recuerdo fría, poca gente hasta llegar a lo que por aquella época se llamaba “tanque de abajo”. Poco a poco cuando subía por Santo Domingo, plaza del Adelantado, calle del Agua… grupos de personas caminaban en la misma dirección:  la plaza del Cristo.

Ambiente de silencio, sólo algo de murmullo y llegó el momento que a mi tanto me impactó. Fue cuando, al son del himno nacional, la imagen del Cristo lagunero se ponía en movimiento atravesando los portales del Convento franciscano de San Miguel de las Victorias… escoltado por aquella inmensa cantidad de señores vestidos de negro –la solera Pontificia, Real y Venerable Esclavitud del Cristo-.

Era el inicio de una larga procesión con paradas en conventos y parroquias. De allí, recuerdo, fui al Colegio Nava-La Salle donde un coro de alumnos y antiguos alumnos cantaríamos más tarde al Cristo al pasar junto a la esquina de la Casa de los Capitanes.

Y hay otro recuerdo de unos años más tarde (junio 1964): es la imagen que guardo de San Agustín en llamas que reducen a cenizas una iglesia lagunera muy vinculada durante años a la Semana Santa y en la que desaparecieron, pasto del fuego, históricas tallas.

Nuestro homenaje y el reconocimiento a quienes arriesgaron su vida por salvar esculturas. Quizá son páginas de nuestra historia que deben quedar escritas para las generaciones venideras.

 

Pregonar es anunciar e invitar

Pregonar es anunciar y es invitar a hacerse presente. Pero la Semana Santa lagunera no necesita grandes pregoneros, yo creo que se anuncia por sí misma.

No es preciso recurrir a mucha literatura para exaltar esta expresión de arte y sobre todo esta experiencia de fe, que lleva en sí una indiscutible convocatoria anual para grandes y pequeños, para  los de la Villa de Arriba y los de la Villa de Abajo, los del centro y los de la periferia.

Es imposible constatar lo que pensaba el Adelantado Alonso Fernández de Lugo sobre lo que sería esta ciudad, hoy Patrimonio de la Humanidad.

Lo que está claro es que uno de sus distintivos que la ennoblecen es su título “de ilustre historia” al que, sin duda, ha contribuido esta singular manifestación religiosa.

Semana Santa centenaria que está llena de miles de anécdotas y connotaciones que han ido acompañadas de polémicas y rivalidades que forman parte de la misma historia.

Enfrentamientos de unas con otras e incluso entre sus integrantes y la jerarquía eclesiástica. Fue el pasado, tal vez el presente y ojalá no lo sea el futuro.

Las Cofradías penitenciales nacen como expresión de una espiritualidad propia de otros tiempos, que fueron en muchos casos ámbitos de liderazgo de determinados grupos o linajes, y de agrupaciones de raíz gremial.

Pero hoy nos tenemos que preguntar ¿por qué se mantiene su vitalidad? ¿por qué su permanencia viva en la historia?  La sociedad cambia; nos movemos en el mundo cibernético de las nuevas tecnologías.

La misma ciudad que asiste al fenómeno juvenil del “botellón” en el “cuadrilátero” los fines de semana es protagonista de otro ambiente totalmente distinto en el que también se implican los jóvenes.

En otros lugares caen las tradiciones y aquí surgen nuevos pasos y nuevas cofradías.

Cambian las costumbres, cambian los Obispos, cambian los ediles en el Ayuntamiento y ha cambiado la fisonomía de la ciudad con una gran expansión urbanística.

Y, sin embargo, con la llegada de la cuaresma irrumpe imparable la tradición: se inicia la preparación de lo que será, un año más, la rica experiencia de la Semana Santa.

Quizá sería bueno poner nombres y apellidos a quienes hacen posible que año tras año esta tradición se mantenga viva. Pero es delicado citar nombres ya que caeríamos en injustas omisiones. Sirvan como botón de muestra “familia Marrero”, “familia Morín” o la de un conocido sacerdote llamado Pedro Juan.

 

La semana día a día

A modo de pinceladas hagamos un recorrido por la experiencia que las calles laguneras van a ser testigo un año más.

En este caso estaréis de acuerdo conmigo en que da lo mismo que hablemos de “dar la moviola hacia atrás” o “hacia delante” porque nos vamos a encontrar con un guión similar.

Yo voy a hacer el recorrido por el programa y que cada uno de los presentes de rienda suelta a su imaginación y a sus sentimientos. Ustedes pongan la música, el olor a incienso, el redoble de tambores y el sonido de las trompetas … suena la melodía que anuncia los desfiles procesionales … huele a flores, huele a incienso … iniciamos la Semana Santa Lagunera 2003.

Como anticipo, el próximo Domingo de Pasión contemplaremos al “Cristo de Burgos” que irá acompañado por miembros de distintas cofradías, y al “Cristo del Buen Viaje” o “del Rescate”, que según relata el historiador Rodríguez Maure es de las tallas más antiguas que desfilan en la Semana Santa.

El Viernes de Dolores el protagonismo lo tendrá “La Dolorosa” del paisano imaginero Luján Pérez, que ha llenado de bellas dolorosas nuestros templos canarios.

A partir del Domingo de Ramos las calles laguneras serán testigo, una vez más, de esa expresión de arte, de plata repujada, de flores de la tierra, y sobre todo de la fe y de la oración popular. Rostros que en silencio fijarán su mirada en el Nazareno y que acompañarán en la soledad a su Madre Dolorosa. 

Por la mañana el protagonismo es, de alguna manera, para los niños que con sus palmas acompañan al “Señor de la Burrita” recordando, en ambiente festivo, la entrada  triunfante en Jerusalén.

Por la tarde el tono se cambia a más serio. Desde la Parroquia de San Juan sube hacia el centro de la ciudad el “Cristo de las Caídas”, al que acompaña una bella talla del Cirineo. Mi recuerdo para la familia  Acuña Dorta.

Por la noche “El Señor de la Sentencia”. Recuerdo las largas filas de cofrades en los primeros años cuando se contaba con la presencia masiva de los empleados de la fábrica de tabacos “Álvaro”. Acompaña “María Santísima de la Amargura”, todo un exponente de la Semana Santa andaluza por su origen y su estilo.

El Lunes contamos con la aportación de las iglesias conventuales de clausura. Las Clarisas, con la Venerable Orden Tercera, la “Oración del Huerto” y esta iglesia conventual de Dominicas, las “Insignias de la Pasión” una rica y representativa iconografía. Completará el “Cristo del Amor Misericordioso”, uno de los últimos pasos incorporados a los desfiles procesionales.

Martes Santo. Nos vamos adentrando en el corazón de la Semana Santa. Cuatro pasos: el “Cristo de los Remedios”, el “Señor atado a la columna”, “Ntra. Sra. de Las Angustias” con su impresionante manto bordado y las “Lágrimas de San Pedro”, una invitación a cuestionarnos sobre nuestras traiciones e incoherencias.

Miércoles Santo. Desde la zona alta de la Ciudad, Parroquia de San Benito. Es el turno para la “Verónica”.

Una cofradía de solera, de las más antiguas,“La Sangre”, vinculada a tradicionales familias laguneras, acompañará a la siempre expresiva talla del “Ecce Homo”.

Para este pregonero resulta entrañable mencionar los dos pasos que completan las procesiones del Miércoles Santo, ya que se trata del “Nazareno” y de “Ntra. Sra. de la Soledad”, directamente vinculados a los Hermanos de las Escuelas Cristianas y al Colegio La Salle por deseo expreso de la familia fundadora del mismo, tal como se refleja en su testamento y cuidado desde los inicios por el Patronato Nava de las Escuelas Católicas.

Son alumnos y Antiguos Alumnos los componentes de su Cofradía que este año celebra sus bodas de Oro de refundación, en un acto que se llevó a cabo en el inmueble colegial de la calle de La Carrera presidido por el entonces obispo D. Domingo Perez Cáceres que redacta de puño y letra esa refundación que vinculará la Cofradía al Patronato Nava y al Colegio La Salle estableciendo su sede, según dicho escrito, en dicho inmueble. Y me atrevo a decir refundación ya que la historia constata una primera referencia sobre esta Cofradía de Jesús Nazareno en julio de 1611.

Y permítanme un obligado inciso para traer el recuerdo agradecido del Hno. Ramón que este año celebrará la Semana Santa y la Pascua junto al Padre. En la Cofradía del Nazareno y Ntra. Sra. de la Soledad y en la vida misma de la ciudad de La Laguna el Hno. Ramón ha sido “alma mater”, fino hilo conductor de varias generaciones.

Muchos lo recordareis en la tarde del miércoles santo tanto en la iglesia de San Agustín como después en la Catedral atando cordones y colocando bien los hábitos a los niños. En momentos difíciles de estos 50 años de la Cofradía  todos encontraron en él un apoyo y una referencia.

Desconozco los pasos que hay que dar para iniciar un proceso de canonización. Son palabras mayores. Aún es muy pronto para hablar de ello.

No hemos vivido nunca personalmente con un santo, pero somos muchos lo que hemos tenido la sensación de haber compartido de cerca la experiencia de un testimonio de sencillez y entrega de manera muy excepcional. El tiempo dirá y el Señor se manifestará en su momento.

Al Hno. Ramón le brindo, esta noche, este Pregón.

Y entramos en el Triduo Sacro:

El Jueves compartiremos la Eucaristía de la tarde. Es el día del Amor Fraterno, con un mensaje siempre vigente pero tan necesario en estos momentos de confrontaciones bélicas y sociales.

Seguirán los desfiles procesionales de la “Santa Cena” y el “Cristo del Calvario” que vendrá de San Lázaro.

De Santo Domingo otra Cofradía muy antigua, la de la Misericordia, acompañará a los “Santos Varones”, “Ntra. Sra. de la Soledad” y la conmovedora talla del “Cristo de la Humildad y Paciencia”.

La noche del Jueves Santo es especial para La Laguna. Los templos se convierten en una incomparable manifestación de fe y arte. Son los Monumentos al Santísimo Sacramento. Plata muy antigua, multitud de velas combinadas con flores de la tierra y todo ello colocado con sumo esmero por manos que denotan un exquisito gusto y corazones de mucha fe.

Expresión de máximo orgullo para los laguneros donde se  acumula tanta belleza y tanto fervor.

Nos encontramos en la madrugada del Viernes.  La “Dolorosa”, “San Juan” y la “Magdalena” y nuestro “Cristo de La Laguna” que extiende sus brazos para recorrer calles y repartir bendiciones a ese pueblo que un año más no falta a la cita de la procesión de la madrugada.

La “Piedad” y el “Lignum Crucis” completarán la mañana. Cadenas, pies descalzos y austero hábito negro con capuchas bajas nos ayudan a adentrarnos en la tarde de la muerte del Señor.

El “Cristo Difunto” será el protagonista de la noche, ya que tras la Procesión Magna todas las Cofradías le acompañan de regreso a Santo Domingo.

Es la impresionante y sobrecogedora procesión del silencio. No hay bandas de música , no hay tambores  ni cornetas,  sólo el taconeo y el arrastre de pies, sin luces ni palabras.

Es el silencio de la noche fría del viernes santo lagunero donde las aceras atiborradas de personas son testigos del último gran desfile procesional y parte activa de la intensa experiencia vivida a lo largo de toda la semana.

Y evoco el estribillo de la ópera rokc Jesucristo Superstar  con el canto apócrifo de Judas “¿Dime de qué ha servido tu sacrificio? ¡Oh Señor! ¿Dime de qué ha servido tu sacrificio?

La respuesta a este interrogante la encontramos en la noche pascual del Sábado. Ya no son las imágenes de un Jesús Nazareno muerto, es la realidad viva del Cristo resucitado que para los creyentes justifica la opción de vida que hemos hecho y que tiene todo un símbolo en el cirio pascual.

Es el momento cumbre de la Semana Santa y, de todo el año, la noche más importante para los cristianos, donde nos reuniremos para renovar nuestras promesas bautismales y para celebrar la Pascua con el canto del Aleluya.

Quiero también evocar la experiencia de esa noche con jóvenes que celebran en la Verdellada la Pascua “Acorán” y que tanto ha representado para mi en mi estancia por estas tierras, en el Colegio La Salle.

 

El día siguiente

Los buenos oradores, no es mi caso, estructuran sus intervenciones con una introducción, el cuerpo central de la disertación y lo que sería el epílogo final.

En este Pregón de la Semana Santa 2003 nos encontramos ahora en esta fase final que yo me atrevería a ponerle un pequeño subtítulo que rezaría así: “el día siguiente”.

Las procesiones son una catequesis viva. Los distintos pasos nos van a mostrar actitudes muy diferentes de los que fueron protagonistas directos del Domingo de Ramos, de la Última Cena, de la noche de la detención y juicio del Nazareno, y de su muerte en cruz contado todo ello con detalle por los evangelistas.

Actitudes diferentes que nos deben de interpelar: la de Pedro, la Verónica, Juan, Judas, la Magdalena, los Santos Varones, la del Cirineo… La de Jesús que nos muestra como en un mundo de egoísmo se plasma el sin sentido de la expresión máxima de la generosidad de dar una vida perdonando. Y la de María que vive las horas finales del calvario en intensidad de dolor de madre.

Las calles laguneras, que unos las toman para otras manifestaciones, los cristianos, fieles a la tradición de muchos años también las tomamos para estas expresiones de fe. Pero nos tendríamos que preguntar sin son realmente ¿expresiones de fe?

Hay el peligro de reducirlo sólo a espectáculo o a lo sumo a una bella manifestación de arte. Los turistas que se desplazarán del Puerto y del Sur no sé si siempre sabrán descifrar lo que recojan en sus cámaras digitales.

Debajo de cada capirote de cofrade hay una mujer, hay un hombre, que al quitarse el hábito está llamado “al día siguiente” a  hacer presente con su coherencia y testimonio lo vivido en el anonimato del desfile procesional.

El lunes de Pascua reanudaremos el día a día. Definitivamente nos quitamos las medallas, dejamos los cirios, se apagan tambores y cornetas.

Se desarmarán los tronos, se limpiará la plata y se pondrán bolitas de naftalina en los ricos telares de mantos y ornamentos.

Todos tendréis la misma sensación: “hasta el año que viene” … donde habrá otro Presidente de la Junta de Hermandades y Cofradías que propondrá otro Pregonero que, seguro, lo hará mejor que yo.

En las calles quedará la línea blanca discontinua que durante un tiempo no sé si recordará el paso de los tronos o anunciará que año siguiente todos estáis convocados con el mismo guión. Ya que como eslabones de la cadena de la centenaria historia de La Laguna estamos llamados a dejar este rico legado a las generaciones venideras.

Y finalizo este Pregón con una plegaria al Cristo lagunero, por que siento una especial predilección…

 

Oración final al Cristo lagunero

Cristo de La Laguna extiende un año más tus brazos y reparte bendiciones:

– bendiciones a los creyentes y a los alejados de la fe,

– bendiciones a los enfermos y a los ancianos abandonados,

– bendiciones a las familias rotas

 

Cristo de La Laguna extiende un año más tus brazos y hazte presente:

– en los jóvenes enganchados en el alcohol y en la droga

 

Cristo de La Laguna extiende un año más tus brazos e ilumina:

– a los que mueven el poder político y económico en esta ciudad, para que en las tomas de decisión se tengan en cuenta a los mas pobres y a los que tienen menos posibilidades.

 

Cristo de La Laguna extiende un año más tus brazos y reparte bendiciones:

– en nuestra iglesia diocesana: que en tiempos de disminución de vocaciones de religiosos y sacerdotales suscites mujeres y hombres, laicos comprometidos y consagrados que en épocas de increencias sean tus testigos en un mundo secularizado.

 

Cristo de La Laguna extiende un año más tus brazos y en épocas de guerras y confrontaciones tráenos la deseada paz 

 

Iniciamos la Semana Santa 2003

Amigos laguneros, habitantes de Tenerife y de todas las islas canarias, y allende de los mares:

¡¡¡Iniciamos la Semana Santa 2003 de la Muy Noble, Leal y de Ilustre Historia ciudad de los adelantados de San Cristóbal de La Laguna!!!

Que el Señor se haga presente en nuestras vidas.

Que así sea y … muchas gracias por vuestra atención y por invitarme a compartir este Pregón.

 

Néstor Ferrera Pardillo