Propuestas para mejorar nuestra Semana Santa (I)

www.semanasantadelalaguna.com

 

  • La Semana Santa en el interior de los templos

La Semana Santa es el período más importante del calendario litúrgico de la Iglesia. Al igual que existe un color específico para cada período litúrgico, los templos deben prepararse para estas fechas y mostrar un aspecto “diferente” para la Semana Santa. El oscurecer los templos, velar las imágenes y cruces, el despojo de altares y el cese de campanas y órgano a partir del Gloria en la misa del Jueves Santo, confieren una atmósfera especial y espiritual que hoy, desgraciadamente, no vemos en nuestra Laguna. Estos elementos nombrados no han sido derogados por el Nuevo Orden Litúrgico, por lo que se pueden recuperar para nuestra Ciudad con la voluntad y predisposición del estamento eclesiástico junto a los sacristanes y colaboradores de cada parroquia. De hecho, en algunos lugares del norte de la isla se sigue viendo. Por eso, apelamos a los responsables para que se restaure esta buena costumbre que, ya no sólo en el plano estético, sino principalmente en el espiritual, ayudan al creyente a meditar y reflexionar. Es toda una simbología que la Iglesia adopta sabiamente desde hace siglos y que ahora se está dejando de lado.

Todos los días de la Semana Mayor deben ser solemnes, pero ha de hacerse mayor hincapié en varios días: Domingo de Ramos, Jueves, Viernes y Sábado Santo y Domingo de Resurrección. Las celebraciones eucarísticas han de revestirse del mayor lujo y solemnidad posibles. Ha de proporcionarse acompañamiento musical de calidad, a la vez que ha de prepararse con suficiente antelación la elección de cantos adecuados y específicos de cada día. Ha de procurarse la asistencia a las celebraciones del Triduo Sacro del Cabildo Catedral en pleno y del Seminario Diocesano. La Laguna es la capital de nuestra Diócesis y debe de notarse esto.

 

  • La Semana Santa en la calle

Las hermandades y cofradías en general, saben como han de procesionar en las calles de La Laguna puesto que llevan haciéndolo muchos años. Sin embargo hay detalles organizativos que bien pudieran tenerse en cuenta por parte de un maestro de ceremonias de la Junta de Hermandades y Cofradías. Nos referimos concretamente al caso en que concurren dos o más cofradías diferentes a una procesión y también a lo que sucede delante de la cruz guía y detrás del último trono, es decir, las bandas y las distintas representaciones.

Sabemos que la JHC tiene las competencias en la cuestión de las bandas, tanto de música como de cornetas y tambores. Es un tema que requiere un especial cuidado puesto que puede contribuir al lucimiento o, por el contrario, al deslucimiento de una procesión. Todas las procesiones de nuestra Semana Santa (salvo algunas excepciones) deben contar con una banda de cornetas y tambores en la cabecera y una banda de música al final de la misma. A continuación, especificamos un poco más:

– procesiones con una sola cofradía y un trono: banda de cc y tt en la cabecera y banda de música detrás. Muy importante: debido a la corta distancia entre ambas, las dos bandas (a través de un maestro de ceremonias de la JHC) deberían de ponerse de acuerdo para la alternancia de los toques y marchas sin solaparse en ningún momento.

– procesiones con varias cofradías y varios tronos: una sola banda de cornetas y tambores en la cabecera, una banda de música al final y, de ser necesario por las dimensiones de la procesión, una banda de música en el centro.

– confluencia de distintas procesiones en una sola: la que vaya en primer lugar en la posterior unión, habría de llevar la banda de cc y tt en su cabecera. La que ostente el último lugar debe llevar la banda de música. Si por horario o lugar de salida existiera alguna alteración en el acompañamiento musical, las bandas deberían ocupar el antedicho lugar en la confluencia de las procesiones.

– Procesión del Señor atado a la Columna: cuando salga la sección de romanos con tambores y clarín, debe ocupar su lugar tradicional, siendo deseable la alternancia con las otras bandas en la ejecución de los toques.

– Procesión Magna: debido a la longitud de esta procesión se hace necesaria la participación de, al menos, tres bandas de cornetas y tambores y tres bandas de música. También sería deseable mayor equilibrio y equidistancia de las bandas en esta procesión.

 

Por otro lado el hábito de “capuchino”, tiene el nombre de hábito penitencial, es decir, para hacer penitencia, por lo que sólo debería de ser utilizado en la procesión de su o sus titulares, en la Procesión Magna y en la Procesión del Silencio. Todo lo que no sea eso, es desvirtuar su correcto uso. Con ello nos referimos a las representaciones de hábito en otras procesiones. El traje oscuro sería el adecuado en estas ocasiones.

 

  • La Semana Santa como medio de promoción turística

Siendo nuestra celebración eminentemente religiosa, no podemos dejar de advertir el carácter artístico y cultural de la misma, suponiendo un claro potencial de visitantes que también debe tenerse en cuenta. Por este motivo, proponemos una revisión del carácter de nuestra Semana Santa, un especial cuidado en lo anteriormente expuesto, así como en alentar y patrocinar nuestro “estilo lagunero” frente a otras corrientes tan de moda en los últimos años. Nuestra principal baza para ofrecer al visitante es la peculiaridad y el sello propio que presenta nuestra Semana Santa de La Laguna. Hacemos especial hincapié desde estas páginas para analizar en profundidad lo que está siendo y lo que debe ser la mayor celebración de nuestra Ciudad. Si queremos promocionar nuestra Semana Mayor, que sea la admirada desde siglos, original y con estilo propio Semana Santa de La Laguna y no una vulgar copia.

 

Como este es un tema amplio, lo abordaremos en sucesivas ocasiones y profundizaremos en determinados aspectos.