Señor de la Humildad y Paciencia


La piedra que desecharon los arquitectos es ahora la piedra angular; esta es la obra del Señor y nos has dejado maravillados” 


Uno de los temas más destacados en la Pasión es éste del Cristo de la Humildad y Paciencia, que guarda relación con el pensamiento alquímico y la melancolía saturniana. Es de todas las imágenes la de mayor tristeza y generalmente se le suele representar sentado sobre una piedra con la cabeza apoyada en una mano y coronado de espinas; a su lado, la cruz del martirio u otros elementos iconográficos, algo que lo encontramos en diferentes grabados ya desde el medievo.

Esta iconografía se va difundir por Europa a partir de la primera mitad del siglo XVI, llegando más tarde a los países latinos, en especial a la América española, gracias a los misioneros de la Compañía de Jesús. Teniendo una importancia enorme en Canarias, hasta el punto que es una representación que la vemos con bastante frecuencia, mientras que en la península tiene un papel reducido y aparece con distintas denominaciones: Cristo de la Piedra Fría” en Santa Cruz de la Palma; “Gran Poder” en el Puerto de la Cruz; “Varón de Dolores”, etc. Esta denominación de Cristo de la Piedra Fría, de origen flamenco es una de las más antiguas que existen sobre la iconografía del Señor de la Humildad y Paciencia. Ya en el siglo XVIII esta devoción sufre una evolución, adquiriendo una denominación distinta, más efectista y de acuerdo con el gusto Rococó; se le denomina ahora “Gran Poder”, siendo su mayor novedad el que ya no aparezca herido ni desnudo, sino vestido con ricos ropajes y pelos naturales e incluso no lleva corona, como símbolo quizás de triunfo ante el dolor y la muerte, pues no olvidemos que Cristo Resucita.

En cuanto a esta imagen del Señor de la Humildad y Paciencia de la iglesia de Santo Domingo, fue donada por el capitán Bartolomé de Ponte y Pagés, quien movido por su devoción funda con anterioridad a 1653 dicha procesión. Se trata de una talla en madera policromada atribuida en un primer momento al escultor Antonio de Orbarán en torno a 1640 y que se encuentra colocada en el nicho central del retablo que preside la nave del Evangelio (actualmente en restauración). Los últimos estudios realizados por el profesor Jesús Pérez Morera, sitúan a la imagen más próxima al taller del gran maestro Martín de Andújar y, en concreto, a su discípulo más aventajado, el gomero Alonso de la Raya. Ello debido a una razón fundamental, como es la procedencia del donante, pues se trataba de la familia más influyente y poderosa de la villa y puerto de Garachico, amén de ajustarse al tipo de obras realizadas por este escultor. 

Esta efigie en un principio perteneció a la cofradía del Rosario, pero al instituirse a mediados del siglo XVII la Hermandad de la Humildad y Paciencia y Santo Entierro, pasó a depender de ésta.